Incidente en el McDonald's de la Lincoln

Incidente en el McDonald's de la Lincoln

Los periódicos resaltan que ayer, en horas de la madrugada, se produjo una balacera en un local de comida rápida de la Avenida Abraham Lincoln, del Ensanche Piantini, con un saldo de 1 muerto y 3 heridos. Realmente es lamentable que hechos violentos de esta magnitud ocurran en el pleno centro de la ciudad Capital al comenzar el día, en el que muchos dominicanos y sus familias se preparan para ir a trabajar y estudiar. Varias pudieran ser las causas que los propiciaron, muchos pudieran ser los culpables que permitieron que estos hechos ocurran, y las consecuencias de sufrimiento y perdida de las víctimas y sus familiares son interminables.

Desde el punto de vista legal, en este hecho se pueden identificar culpables, con obligación de reparar los daños cometidos por su acciones (u omisiones); y victimas, con derecho a que se les indemnice por los daños (moral y económico) sufridos. Dentro de los culpables podrían estar, el Restaurante (propietarios, empresa o persona física); instituciones de seguridad privada, entidades públicas, y los propios propiciadores de los actos violentos; y, dentro de las víctimas, estarían los heridos/afectados, física y emocionalmente, familiares del (los) muerto(s), los empleados de Restaurante, y otras terceras personas que puedan probar haber sufrido daño, con motivo de este hecho, como pueden ser los vecinos circundantes.

Para un caso como este, existen dos (2) tipos de responsabilidades: la penal, de la que conocería un tribunal penal para que dicte las penas de prisión y multas correspondientes, en contra de los culpables de los hechos de violencia; y la civil, de la cual conocería accesoriamente el tribunal penal; o un tribunal civil apoderado aparte y separadamente, para este fin, para que establezca las responsabilidades civiles de los culpables, y les condene a pagar sumas de dinero por concepto de indemnizaciones por daños materiales - económicos, y morales, en favor de las víctimas.

Nuestras leyes establecen que todo aquel que causa un daño a otra persona se encuentra obligado a repararlo, no importan que dicho daño haya sido causado con intención, o por negligencia o imprudencia; de igual manera se debe responder, por los actos dañosos cometidos por las personas o cosas que están bajo nuestro cuidado; todo ello de conformidad con las disposiciones de los Artículos 1382, 1383 y 1384 de nuestro Código Civil.

En el caso del Restaurante, este tiene una obligación de proveer seguridad a sus clientes y empleados, y a tal fin debe velar porque en su interior no ocurran hechos como el que nos ocupa, debiendo tomar todas las medidas que se impongan para evitarlo. Nuestra Suprema Corte de Justicia, en varias sentencias, ha establecido que los Restaurantes y hoteles, no sólo se encuentra sujetos a cumplir con las obligaciones que se desprenden de los contratos generados con sus clientes (ej. venta de comida rápida), sino, que también se encuentran obligados a proveer la debida seguridad, y responder, en principio, de los daños que sufran sus clientes, si por culpa suya, o por su negligencia estos resultan afectados en su persona y propiedades, por hechos imputables al Restaurante o personas o cosas bajo su cuidado, todo ello salvo que puedan probar que el hecho era inevitable, por tratarse de un caso fortuito o de fuerza mayor; y que hicieron lo posible para evitarlo y/o reducir el impacto del daño. En este caso el tribunal evaluaría el comportamiento del Restaurante in abstracto, es decir, compararía si el Restaurante hizo lo que otros Restaurante de su misma especie, hubiere hecho en esta situación.

Al respecto, nuestro Código Civil, dispone, en sus Artículos 1147 y 1148, lo que sigue, citamos:

Art. 1147.- El deudor, en los casos que procedan, será condenado al pago de daños y perjuicios, bien con motivo de la falta de cumplimiento de la obligación, o por causa de su retraso en llevarla a cabo, siempre que no justifique que el no cumplimiento procede, sin haber mala fe por su parte, de causas extrañas a su voluntad, que no pueden serle imputadas.

Art. 1148.- No proceden los daños y perjuicios, cuando por consecuencia de fuerza mayor o de caso fortuito, el deudor estuvo imposibilitado de dar o hacer aquello a que está obligado, o ha hecho lo que le estaba prohibido.